Las infancias y la Seguridad Nacional
De acuerdo a la Oficina del Representante Especial del Secretario General sobre la violencia contra los niños, “Los primeros 1.000 días de vida de un niño son la base de todo el desarrollo futuro de una persona. La violencia en la primera infancia es una experiencia estresante y dolorosa para un niño en el corto plazo, y tiene el riesgo de tener consecuencias a mediano y largo plazo. El óptimo desarrollo físico, intelectual y socioemocional de los niños depende de la posibilidad de recibir amor y disfrutar de un entorno acogedor desde el principio”. (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 2018)
Resulta imperativo poner especial atención en las niñas, niños y adolescentes (NNA); un grupo especialmente vulnerable que se vuelve protagónico dentro del tejido social., ya que son el presente y el futuro de la humanidad. La forma en que están desarrollando sus procesos vivenciales despliega paradigmas sentadores de la conducta humana y limita el desarrollo de los países. Al respecto la Oficina del Representante Especial del Secretario General sobre la violencia contra los niños reveló que la violencia contra los niños le cuesta más de 7 billones de dólares al año a la economía mundial, a través de su impacto directo en los niños, las familias, las sociedades, y en la vida adulta de sus víctimas. (ONU, 2018)
La percepción adultocentrista de la infancia como receptores pasivos que aún no son personas sujetas de derechos, propicia el maltrato y aumenta la vulnerabilidad de los NNA. Las cifras de violencia cometida contra menores de edad son alarmantes y se encuentran en constante aumento. En el 2015, al menos 6 de cada 10 niñas, niños y adolescentes de 1 a 14 años experimentaron algún método violento de disciplina, y 1 de cada 2 niños, niñas y adolescentes sufrieron agresiones psicológicas. (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia [UNICEF], 2020)
De enero a julio de 2021, en México el tipo de violencia más ejercido en menores fue psicológica con 37.8 por ciento; seguida de la sexual, 29.6 por ciento; y física, 26.3 por ciento, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (Universidad Nacional Autónoma de México [UNAM] Global 2022)
Es importante tener en cuenta que el contexto histórico, socioeconómico y político que rodea el desarrollo de NNA, influye de manera trascendental para entender los procesos de violencia y criminalidad que se viven en la actualidad.
La violencia cometida contra menores de edad abarca una serie de escenarios complejos que inicia en sus hogares, con cuidadores negligentes y continúa en las escuelas, los ambientes criminógenos donde se desarrollan, e incluso instituciones estatales que se supone deberían velar por sus intereses; como los albergues y sistemas estatales del DIF donde se han reportado casos de abuso y negligencia contra menores de edad bajo la tutela del Estado.
Estos factores ambientales, aunados a la pobreza, marginación, difícil acceso a servicios básicos de salud, educación y bienestar psico emocional en la infancia son el catalizador para un fenómeno que se ha ido desarrollando en los últimos años: Las prácticas de reclutamiento de infantes en el crimen organizado. REDIM estimó en 2019 que hay aproximadamente 30,000 niños, niñas y adolescentes incorporados a las filas de la delincuencia organizada.
De acuerdo con el estudio “Reclutados por la delincuencia organizada” publicado por la organización Reinserta (2021): “El abandono, por ausencia física o por largos lapsos de soledad, así como la negligencia y la inestabilidad en el hogar son factores de riesgo que propician el ingreso de niñas, niños y adolescentes en las filas de la delincuencia organizada. El corte y la precariedad de las relaciones con las y los cuidadores aumenta el arraigo de niñas, niños y adolescentes en los grupos criminales, pues se observa una fuerte tendencia a suplir lazos paternales/ maternales.”
Torres & Zambrano (2019) expresan que la violencia sufrida en etapas tempranas de la infancia repercute de manera importante en la edad adulta; aumentando el riesgo de desarrollar conductas antisociales y las posibilidades de ejecutar conductas criminales, lo cual se ha corroborado en diversos estudios realizados a criminales que hacen referencia a infancias llenas de sufrimiento, maltratos físicos y psicológicos.
Existe relación entre la violencia cometida contra NNA y la criminalidad en el territorio mexicano que se puede corroborar a través de casos documentados de violencia y criminalidad en el territorio mexicano, por lo que resulta necesario cambiar la perspectiva de abordaje en las políticas públicas orientadas a la protección de NNA en México identificando los factores de riesgo de NNA relacionados con la criminalidad.
Es tiempo de voltear la mirada y hacernos cargo de lo que es realmente importante.
Si queremos prevenir la violencia, es hora de redirigir las políticas públicas hacia una infancia digna y sin violencia.
#InfanciasLibresDeViolencia
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